Explorando el Pantano de Iznájar y el Rugido del Genil


¡Buenas, ruteros! El pasado 20 de julio nos enfundamos las botas para una de esas jornadas que se quedan grabadas en el taco de las gomas. Nos propusimos exprimir a fondo la margen izquierda del Embalse de Iznájar, un entorno espectacular que combina paisajes de postal con pistas que gustan.

Aquí os dejamos la crónica de una jornada de trail auténtico, polvo, sudor y, por supuesto, buena gastronomía.

🗺️ El Itinerario: De la Playa de Valdearenas a los Senderos del Genil

🏖️ Primera Parada: Arena y Vistas en Valdearenas

Arrancamos la mañana bordeando la imponente masa de agua del pantano hasta llegar a la Playa de Valdearenas. Con el sol empezando a calentar, rodar con las motos trail cerca de la orilla y contemplar la inmensidad del «Lago de Andalucía» siempre es un espectáculo. Un calentamiento perfecto para lo que se nos venía encima.

⚙️ Cruzando la Presa hacia Cuevas de San Marcos

Continuamos la marcha por la margen izquierda, devorando pistas reviradas entre olivos hasta alcanzar la imponente presa de Iznájar, ya en el término de Cuevas de San Marcos. Cruzar por las inmediaciones de esta obra de ingeniería impresiona..

⚠️ El Desafío: El Tramo de Extrema Dificultad del Genil

Si pensábamos que iba a ser un paseo turístico, el Genil se encargó de recordarnos qué significa hacer off-road de verdad. Afrontamos un tramo que seguía el margen del río en dirección a Cuevas Bajas que rozó la extrema dificultad.

Zonas rotas, piedra suelta, escalones y la vegetación propia del río pusieron a prueba las suspensiones de las trail y las manos de los pilotos. Hubo que tirar de físico, control de embrague y complicidad entre compañeros para superar las zonas más críticas. ¡De los que hacen afición y te dejan los antebrazos temblando!

🍽️ Parada y Fonda en Cuevas Bajas

Tras la batalla contra el terreno, coronamos con éxito Cuevas Bajas. Con las motos aparcadas y el polvo pegado a la cara, la recompensa llegó en la plaza del pueblo. Nos homenajeamos con un almuerzo en un bar local: brochetas con una cervecita bien fría y las risas de rigor comentando las mejores jugadas y los «sustos» del tramo del río.

💤 El Regreso a Riogordo (Con Tradición Incluida)

El camino de vuelta a Riogordo nos deparaba el calor de la tarde de julio. Cumpliendo a rajatabla las sagradas escrituras del verano del sur, a mitad de camino no pudimos resistirnos a una auténtica siesta andaluza a la sombra para reponer fuerzas antes del último tirón de pistas.

Llegamos a Riogordo con las motos sucias, las caras cansadas, pero con esa sonrisa imborrable que solo una gran ruta te puede dejar.

¡Gas y barro, familia!

183 Kms. de ruta.